Diana, una joven de 19 años , vivía en un pequeño pueblo en el norte de Andalucía.
Mi pueblo era tan pequeño que habían forjado unas pautas sociales de las que si te salías estabas "excluido", o eso decía mi padre.
A mí me apasionaba el fútbol, pero... "en el pueblo las mujeres solo valen para las cosas de la casa" me repetían una y otra vez. Estaba deseando que llegara carnaval para ser en un día lo que deseaba y no lo que me marcaban, ese día que no existían etiquetas ni cánones de belleza.
Diana , como cada año, lucía una bonita equipación de fútbol del equipo de su hermano , ese era el día en el que ella se sentía agusto con lo que hacía.
El pasado año , Diana le confesó a su madre el gusto por el fútbol , y su madre decidió no contárselo a su padre puesto que para él sería una decepción ya que no cumpliría con lo establecido en dicha sociedad.
En el carnaval de 1980 Diana decidió salir a la calle vestida de jugadora de fútbol, para reivindicar la libertad del ser humano , en este caso el de la mujer. Diana perdió la relación con su padre, este se sentía avergonzado, pero ella estaba muy contenta porque cada día había más personas las que tenían un gusto diferente , mujeres en el campo, hombres barriendo en las calles... Diana se sentía realmente afortunada por hacer ver a la gente que el individuo es libre y aunque tenga diferentes gustos que tú , lo tienes que respetar.
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